Las nuevas tendencias en la investigación contable

En los distintos ámbitos del conocimiento, la investigación se aborda como como un proceso sistemático, metódico y organizacional, cuyo fin último es la construcción de conocimiento científico. Dicho conocimiento se caracteriza básicamente, entre otros, por los tener siguientes rasgos: i) una base implícita fundamentada en teorías amplias y profundas, desarrolladas por otros investigadores (los “pares”), como resultado de programas, agendas y líneas de investigación vinculados con el objeto o fenómeno de estudio; ii) altos niveles de sistematización, explicado por ser resultante de un proceso metódico que vincula de manera lógica y sistemática los componentes teórico y empírico de la investigación; y, iii) altos niveles de socialización, por cuanto las formulaciones teóricas así derivadas pasan por el tamiz de la comunidad científica (esto es, la crítica, la legitimación y validación) (Padrón, 2013).

Algunos autores contemporáneos como Padrón (2013) caracterizan el conocimiento científico –en esencia– por sus altos niveles de socialización, sistematización y fundamentación teórica. Esta argumentación es precisamente en la que se basa el autor para identificar las tres condiciones concomitantes que debe reunir el conocimiento para ser considerado como científico: “el conocimiento es científico o algo es ciencia si cumple simultáneamente con esas tres propiedades” (p. 6). Para arribar a este tipo de conocimiento, el investigador –en cualquiera de los campos de la ciencia– se ha valido de alguno de los tres grandes enfoques epistemológicos documentados a lo largo de la historia: i) el Racionalista-Deductivista, también conocido en la literatura bajo las denominaciones de teoricista, deductivista y racionalista crítico; ii) el Empirista-Inductivista, también denominado empirista, positivista y probabilista; o, iii) Vivencialista-Experencialista, también referenciado como dialéctico-crítico, hermenéutico, fenomenológico y sociohistoricista (Padrón 1998).

No obstante el amplio abanico epistemológico en el que se han desarrollado la investigación en las ciencias sociales, históricamente en la contabilidad ha predominado casi de manera unívoca el enfoque Empirista-Inductivista (referido por distintos autores como Positivismo). Este particular rasgo ha limitado (e incluso reducido) el objetivo de esta disciplina a la resolución de problemas a partir de la observación rigurosa de los patrones de regularidad exhibidos en el comportamiento de un conjunto de variables que conforman el objeto de estudio (y que son documentados o reportados como hallazgos de las distintas investigaciones). De allí que sea casi una tradición que para el abordaje de los problemas vinculados con la “ciencia contable” insistir en la medición o cuantificación de un conjunto de variables. Tal práctica, en el caso de una ciencia social como la contabilidad, podría en algunos casos alejarse de su razón de ser como disciplina social, por cuanto se obvia un hecho que resulta casi de Perogrullo: no todos los fenómenos sociales pueden ser objeto de cuantificación o medición.

Como lo advierte Larrinaga (1999) –por cierto, un reconocido investigador en contabilidad–, el positivismo en esta disciplina tiene una lógica reduccionista. Esto lo explica dado que: i) se limita a la observación y explicación de los fenómenos económicos, dejando aún lado el resto de los fenómenos sociales; y, ii) se analiza la organización como un conjunto de individuos, sin considerar las relaciones que se establecen entre ellos (y aún más allá, de estos con el entorno en el que se circunscribe el fenómeno en estudio). Tales limitaciones han provocado que esta postura ya no sea considerada como la más idónea para comprender a la contabilidad como una ciencia social, teóricamente informada e interdisciplinaria, pues no todos los fenómenos contables pueden estudiarse desde una postura objetiva, “verificacionista” y universal. Esta, además de las falencias advertidas por Larrinaga (1999), también obvia las percepciones, las representaciones y los valores del investigador (dado que este, en algunos casos como en el Vivencialista-Experencialista, también pasa a formar parte de la realidad investigada).

Por su parte Casal y Viloria (2002), en la línea de aunar argumentos para determinar las debilidades derivadas del uso exclusivo del Positivismo en contabilidad, advierten que las cifras obtenidas a partir de la aplicación de las ecuaciones contables no dan respuesta a las demandas actuales de las sociedades del conocimiento. De modo particular, fallan en cuanto a la construcción de un conocimiento científico socialmente pertinente, pues los “(…) equilibrios matemáticos no representan la situación de las entidades en su contexto ni logran ubicar a la ciencia contable dentro del sistema económico y social imperante en un momento determinado” (p. 10).

Por lo tanto, para que la investigación contable pueda avanzar y aportar al desarrollo social –en un entorno cambiante, complicado y cada vez más incierto como el actual, con ingentes crisis cuyos orígenes transcienden lo meramente financiero, pero que se manifiestan de manera más intensa en los mercados y en la propia dinámica de las organizaciones y de la sociedad–, urge la adopción de enfoques epistémicos alternativos en el desarrollo de los procesos de investigación contable. Algunos ejemplos, como los enfoques Vivencialista-Experencialista –de carácter interpretativo– podrían contribuir con nuevos desarrollos teóricos, así como con la creación de nuevas líneas y programas de investigación en el campo contable.

Ya en las postrimerías del siglo XX autores como Puxty (1993) asomaban los rasgos más relevantes del enfoque interpretativo adoptado en el campo contable, en los siguientes términos: i) los individuos actúan sobre las cosas entendidas como objetos, organizaciones e ideas abstractas, para comprender el significado que estas aportan; y, ii) los significados que tienen las cosas para un individuo en un momento determinado son el resultado de la interacción social. Por lo tanto, las cosas no tienen un significado objetivo que sea independiente de la postura del sujeto que las aborda e intenta comprenderlas. En realidad, son las representaciones del sujeto investigador –esto es, su postura y sus percepciones– las que aportan los elementos clave para el proceso interpretativo de la realidad contable. Dicha realidad se construye y reconstruye constantemente a partir de acción social; es decir, de la relación sujeto-objeto, que tiene un carácter subjetivo.

Finalmente Asuaga (2008) añade que, desde el enfoque interpretativo, los fenómenos contables se analizan integralmente considerando su naturaleza, estructura, componentes y el contexto sociohistórico, económico y organizativo en el que se han gestado y desarrollado. Para ello se emplea un enfoque holístico e interdisciplinario, que entiende la contabilidad como un sistema social.

En síntesis, aunque el enfoque positivista durante décadas fue el predominante en la investigación en contabilidad, las constantes transformaciones y evolución de las sociedades demandan la incorporación de nuevos enfoques epistemológicos, que permitan comprender e interpretar desde una perspectiva más amplia, más social y más adecuada los fenómenos sociales que –a aun no siendo parte integrante de lo financiero– forman parte de los hechos económicos y contables. En esta nueva escena, el enfoque Vivencialista-Experencialista está llamado a cobrar un rol protagonista.  

Referencias

Asuaga, C. (2008). Evolución y perspectivas de la investigación en contabilidad de gestión. III Jornadas Internacionales de Contabilidad. Recuperado de https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2860356.pdf

Casal, R.; Viloria, N. (2002). La Corriente Positivista y su Influencia en la Ciencia Contable Actualidad Contable, 5(5), 7-22. Recuperado de https://www.redalyc.org/pdf/257/25700505.pdf

Larrinaga, C. (1999). Perspectivas alternativas de investigación en contabilidad. Una revisión. Revista de Contabilidad, 2(3), 103-131. Recuperado de https://revistas.um.es/rcsar/article/view/384451

Padrón, J. (1998). La estructura de los procesos de investigación. Revista de Educación y Ciencias Humanas, (VII)15,1-5. Recuperado de: https://padron.entretemas.com.ve/Estr_Proc_Inv.htm

Padrón, J. (2013). Epistemología evolucionista: una visión integral. Bogotá, D.C.: Universidad Piloto de Colombia. Recuperado de: https://padron.entretemas.com.ve/Ep_Ev.pdf

Puxty, A. G. (1993). The social & organizational context of management accounting. Advanced Management Accounting and Finance Series. San Diego, California: Cengage Learning.

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